Diario de una auxiliar agotada

 Hola a todos y todas. 

Hoy me atrevo a escribir aquí por primera vez. Para conservar mi privacidad, me presentaré como N.

Me llamo N. Tengo 28 años. Soy mamá desde hace 4 años y trabajo como auxiliar de ayuda a la dependencia desde que tengo 18.

Nunca he trabajado de otra cosa. Pero si, desde hace 10 años, nunca he dejado de trabajar. 

Así que, mi vida está atravesada por los cuidados por todas las direcciones.

He trabajado en domicilios, en residencias, en respiros vacacionales. Con tercera edad, con diversidad funcional. He pasado mis mejores y mis peores días entre cambios de pañal y olor a látex en mis manos por los guantes. 

Pero ahora estoy cansada.

Tengo una crisis de vocación, una crisis de fé, una crisis de los 30. No sé cómo llamarlo. Lo que si que sé es el por qué.

Escribo buscando desahogo, sororidad, compañerismo. Escribo buscando a personas que conecten con las mismas sensaciones que yo tengo. Escribo para no sentirme sola en este mundo de los cuidados donde ya nadie tiene claro quién está en el centro. ¿Los usuarios? ¿Las auxiliares? ¿Las empresas? ¿Las familias? ¿El gobierno?

No sé si nadie. O todos. 

Lo que si que sé, es que yo estoy agotada. Y no los usuarios y sus demandas personalizadas y contradictorias. De eso no. 

Estoy cansada de ver cómo nuestro esfuerzo no vale literalmente nada. Cansada de pelearme con personas que viven a todo tren por precarizarnos a  todos los de abajo, (enfermería, fisios, auxiliares, limpieza, cocina, mantenimiento...) todos pasamos por debajo de su riqueza. Cansada de ver cómo nosotras sufrimos y peleamos por nuestros usuarios, y ellos procuran que estén enfermos más tiempo, para así seguir sacándoles la pensión. Cansada de tener que ser la cara visible de la empresa cuando hay algún error. Cansada de trabajar en condiciones que ponen mi salud y la de mis usuarios en grave riesgo. Cansada de la presión. Cansada de ver que llega fin de mes y el dinero no puedo estirarlo más, a pesar de que he perdido la cuenta de las horas que he hecho. Cansada de que las familias vivan ajenas a la realidad. Cansada de contratos basura. 

Y puedo seguir hasta mañana, pero entro pronto a trabajar y tengo que estar fresca para el turno.

Aquí seguiré escribiendo, porque he decidido que este va a ser mi espacio controlado. Aquí voy a soltar todo lo que siento, pienso, sufro y disfruto. 

Lo siento si te has sentido identificada, compañera. Espero que te quedes a leerme.

Hasta la próxima.

N.

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